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Historia de Brasilia
Congresso Nacional - Foto: Mario Roberto Duran Ortiz (Licencia de dominio público)
Congresso Nacional - Foto: Mario Roberto Duran Ortiz (Licencia de dominio público)

La historia de Brasilia, la capital de Brasil, ubicada en el Distrito Federal, en el corazón del país, comenzó con las primeras ideas de una capital brasileña en el centro del territorio nacional. La necesidad de interiorizar la capital del país parece haber sido sugerida por primera vez a mediados del siglo XVIII, ya sea por el Marqués de Pombal, o por el cartógrafo italiano a su servicio Francesco Tosi Colombina. La idea fue retomada por los Inconfidentes y se reforzó poco después de la llegada de la corte portuguesa a Río de Janeiro en 1808, cuando esta ciudad era la capital de Brasil.

La primera mención del nombre de Brasilia para la futura ciudad apareció en un folleto anónimo publicado en 1822, y desde entonces han aparecido sucesivos proyectos que proponen la interiorización. La primera Constitución de la República, de 1891, estableció legalmente la región donde debería instalarse la futura capital, pero fue recién en 1956, con la elección de Juscelino Kubitschek, que se inició la construcción efectiva de la ciudad, inaugurada aún incompleta en abril. 21. 1960 después de una apretada agenda de trabajo, siguiendo un plan urbanístico de Lúcio Costa y una orientación arquitectónica de Oscar Niemeyer.

A partir de esa fecha se inició el traslado de los principales órganos de la administración federal a la nueva capital, y a principios de la década de los setenta se encontraba en pleno funcionamiento. En el transcurso de su corta historia Brasilia, como capital nacional, fue testigo de una serie de acontecimientos importantes y fue escenario de grandes manifestaciones populares. Previsto recibir 1970 mil habitantes en 500, según datos del IBGE, a esta fecha contaba con 2000 millones, siendo 2,05 millones en el área urbana y unos 1,96 mil en el área rural. Ésta es solo una de las paradojas que tiñen la historia de Brasilia.

Concebida como un ejemplo de orden urbano y eficiencia, como una propuesta de vida moderna y optimista, que debe ser un modelo de convivencia armónica e integrada entre todas las clases, Brasilia ha sufrido en la práctica importantes distorsiones y adaptaciones en su primitiva propuesta idealista, permitiendo una crecimiento desordenado y explosivo, segregando a las clases bajas a la periferia y consagrando el Plan Piloto para el uso y vivienda de las élites, además de que su organización urbana no resulta tan atractiva para una interacción social espontánea y familiar como imaginaban sus creadores, al menos para el primero de sus habitantes, acostumbrados a diferentes tradiciones.

Idealización
De un relato verbal de Capistrano de Abreu sobre escritos y mapas adquiridos por la Biblioteca Nacional y el Archivo Público de Minas Gerais en la subasta de la biblioteca Conde de Linhares, parece que la originalidad de la idea de interiorización de la capital Se debe a Francesco Tosi Colombina, cartógrafo italiano al servicio de la Corona portuguesa, que visitó Goiás en 1749 y elaboró ​​un mapa de Brasil, cuando se estaban llevando a cabo las negociaciones para el Tratado de Madrid de 1750. Pero hay indicios de que el marqués de Pombal fue el autor intelectual de la idea, Colombina había llevado a cabo la expedición bajo sus órdenes.

El marqués también fue responsable del traslado en 1763 de la primera capital de Brasil, hasta entonces Salvador, a Río de Janeiro. Documentada, sin embargo, la primera sugerencia de trasladar la capital al interior provino de los Inconfidentes de Minas Gerais, quienes pretendían llevarla a São João del-Rei, 'por estar mejor ubicada y abundante en suministros', y asociaron el cambio con la implantación del régimen republicano.

Años más tarde, tan pronto como la corte portuguesa se estableció en Brasil en 1808, el almirante británico Sidney Smith recomendó al príncipe regente Dom João el traslado de la sede del gobierno al interior, citando razones estratégicas. Al mismo tiempo, su compatriota, el diplomático Strangford, sugirió trasladar la capital hacia el sur, para ubicarla en una región con un clima más suave y mayor salubridad.

En 1809 la Royal Press hizo circular un documento presuntamente de William Pitt, Primer Ministro del Reino Unido, donde recomendaba la construcción de una Nueva Lisboa en el centro de Brasil, con argumentos similares. Sin embargo, muchos investigadores consideran que el documento es apócrifo. Al año siguiente, el juez Antônio Rodrigues Veloso de Oliveira entregó un memorial al príncipe aconsejando el cambio, y como él, desde 1813 Hipólito José da Costa, en reiterados artículos de su Correio Braziliense, reivindicaba la interiorización de la capital de Brasil, para ser instalado en la Meseta Central.

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